PUENTE DE SANTO DOMINGO (Puente de los Alemanes) (Malaga)

 

La fragata de guerra Gneisenau de 2843 toneladas, 470 tripulantes y 14 cañones, mandada por el comandante Kretschmann, se encontraba anclada en las afueras del puerto de Málaga en espera de recoger al embajador alemán, de misión en Marruecos.

Ya el día 15 se había presentado desapacible en la ciudad y al amanecer del día siguiente un fuerte temporal de Levante aconsejó a las autoridades de Marina recomendar al comandante alemán que fondease la nave en el interior del puerto, Kretschmann, en un gesto de confianza excesiva, desantendió el consejo y a las once y media de la mañana, rotas las amarras que la unían a sus anclas, quedó la fragata a merced del temporal, hundiéndose al poco tiempo. Murieron ahogados un número indeterminado de marineros, entre ellos el comandante. Doce malagueños murieron en las tareas de auxilio.

 

La reina María Cristina, en nombre de su hijo el rey Alfonso XIII, concedió a la ciudad de Málaga el título de “Muy Hospitalaria”, que desde entonces campea en su escudo.

Real Decreto: “De conformidad con las razones expuestas por el ministro de la Gobernación, de acuerdo con el Consejo de Ministros: En nombre de Mi Augusto Hijo el Rey D. Alfonso XIII y como Reina Regente del Reino, Vengo en conceder a la ciudad de Málaga el título de MUY HOSPITALARIA a que tan honrosamente se ha hecho acreedora, rivalizarido todas sus clases, Corporaciones y Ayuntamiento en el salvamento de náufragos de la fragata de guerra alemana “Grieisenau”, acreditando una vez más las altas dotes de abnegación y valor y caridad que distinguen a tan noble pueblo. Dado en Palacio a tres de Enero de mil novecientos uno.-MARIA CRISTINA.-EI Ministro de la Goberriación, JAVIER UGARTE”.

  

 

Pero Málaga, con la satisfacción de un deber cívico cumplido, pronto volvería a su que hacer de todos los días. Cierto que ahora, a principios del siglo XX, sus actividades no eran ya las de poco tiempo atrás: Plena industrialización y comercialización de sus tradicionales productos vitícolas. Ahora, tras la plaga filoxérica y la caída de los principales sectores de la economía malagueña, nuestra provincia se vería reducida a un desesperante y dramático subdesarrollo .
En esta terrible crisis, Málaga va a ver agravados aún más sus problemas con una serie de trágicos sucesos, una serie de riadas incontrolables a lo largo de los primeros años del siglo XX. Entre todas ellas, la riada de 1907 fue la más funesta. El pueblo de Málaga no iba a ser en esta ocasión mero espectador y activo colaborador desinteresado ante la tragedia ajena que se cernía en su ciudad. Ahora, en esta oportunidad, el drama se abatiría sobre sus mujeres, hombres y niños, sus enseres domésticos, sobre el pueblo entero. Era el 23 de septiembre. Decenas de calles y plazas resultarían completamente anegadas por el agua y el lodo, causando importantísimas pérdidas . En su imponente avenida el río Guadalmedína arrancó los puentes de la Aurora y el de Santo Domingo, causando serios daños en el de Tetuán . El del ferrocarril, situado en la desembocadura, quedaría también arrasado. La catástrofe de Málaga “repercutió en pocas horas en el mundo entero”. De todas partes llegaron socorros en favor de los damnificados que vieron así aliviados momentáneamente sus primeras necesidades. El rey Alfonso XIII visitaría la ciudad días más tarde, ante la magnitud de la catástrofe.

La colonia alemana en Málaga, recogiendo el deseo de sus compatriotas de mostrar de alguna forma su agradecimiento al pueblo de Málaga por su solidaridad con la catástrofe de la Gneisenau ocurrida siete años antes, abrió una suscripción que encabezó el propio emperador Guillermo II. Los fondos recaudados se destinaron a la construcción de un puente, el actualmente llamado puente de Santo Domingo. 23 de Septiembre de 1907.

La colonia alemana en Málaga decidió “invertir el importe de la suscripción que se abrió para atenuar los daños producidos por la inundación, a la construcción de un puente sobre el Guadalmedina. El propio emperador Guillermo 11 encabezaría la suscripción. y es que los alemanes no habían olvidado la heroica hazaña de los malagueños para con sus marinos de la “Gneisenau”. Era ahora necesario colaborar en remediar los daños, en la medida de sus posibilidades. Su pequeña ayuda – la pasarela de hierro, el actualmente llamado Puente de Santo Domingo. – fue una gran muestra de gratitud y reconocimiento al pueblo malagueño que tanto nece­sitaba en aquellos momentos de penuria y privación

 

Fotos Frahata Gneisenau: www.Malagahistoria.com

Fotos Puente de Santo Domingo: J.J. Sánchez y M.C. Mesa

Para ver la fots en grande, pinchar el siguiente enlace:

http://www.facebook.com/#!/album.php?aid=2014143&id=1003975530

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